Vivenciales: Aprendizajes orientados desde un sentido ético-político

Actualizado: 19 de sep de 2019

Publicado en la Revista Para Servirte del Colegios de Profesionales del Trabajo Social en Puerto Rico en octubre de 2018, bajo el título:


VIVENCIALES: APRENDIZAJES A NIVEL CREATIVO, LÚDICO, ARTÍSTICO, ORIENTADOS POR UN SENTIDO ÉTICO-POLÍTICO





Autoras:

Kamil Gerónimo López

ESTUDIANTE BECADA DEL COLEGIO DE PROFESIONALES DEL TRABAJO SOCIAL 2016 - 2017


Nélida Rosario Rivera

PROFESIONAL DEL TRABAJO SOCIAL ENLACE CON CAPÍTULOS Y COLEGIADOS


Así iniciamos...

A finales del año 2016, meses después que nosotras, Nélida Rosario Rivera y Kamil Gerónimo López comenzamos nuestras aportaciones al Colegio de Profesionales del Trabajo Social de Puerto Rico (de ahora en adelante Colegio) nos sentamos a dialogar sobre la intención de llevar a cabo un Vivencial para las Directivas Capitulares. Kamil inició como la estudiante becada 2016 – 2017 y Nélida Rosario como Profesionales del Trabajo Social Enlace con Capítulos y Colegiados. La propuesta de un vivencial surgió de múltiples discusiones sostenidas tanto con la Junta Directiva del Colegio como con las Directivas Capitulares. Incluso, para el 23 de abril de 2016, cuando la Comisión Permanente del Proyecto Profesional realizó su taller de capacitaciones a comisiones y capítulos, salió a relucir la necesidad de tener un programa de adiestramientos para las personas activas y colaboradoras en la Directivas de los Capítulos. A tono con el resultado de ese taller, como parte de los esfuerzos para organizar las Directivas inactivas y los procesos de apoyar a las ya existentes, nos percatamos de lo indispensable que resultaba el contar con procesos de formación para los y las colegas líderes. A fin de fortalecer su capacidad organizativa y consolidar el Proyecto Profesional. Ante esto, la Comisión Permanente del Proyecto Profesional fue impulsando y concretizando la propuesta de un vivencial para coordinar los esfuerzos educativos hacia el desarrollo y consecución del Proyecto Profesional, según establecido en nuestro reglamento.



Las necesidades identificadas en las Directivas Capitulares incluyeron, desde las dimensiones técnicas y metodológicas hasta las ético-políticas. En primer lugar, requerimos reflexionar acerca del por qué y para qué de los Capítulos. Previo a la idea de un Vivencial, algunas de las Directivas Capitulares conocían de la existencia de un Proyecto Profesional. Sin embargo, éste no componía abordaje alguno en gran parte de sus planes de trabajo. De la misma forma, se observaba la carencia de una participación activa de la base en las actividades realizadas y en la discusión de asuntos medulares de la profesión. Este último asunto pronosticaba la pertinencia de un compartir de saberes y experiencias de cara al fortalecer el Proyecto Profesional.


Ese panorama nos trajo a la mesa para hablar y planificar en torno a las lecturas de la realidad profesional en términos de su agilidad orgánica. La lectura es a su vez producto de procesos de sumar y restar, de construir y deconstruir, de intentar y equivocarse, pero siempre en colectivo y no desde una intencionalidad y nivel de gestión individual.

De esos esfuerzos nace el Comité de Vivencial, el cual fue articulando toda esta propuesta. Hemos sido parte de ese comité y ahora estamos aquí para compartirles cómo un colectivo abraza una idea, la sueña y la hace realidad. Ese colectivo estuvo compuesto por: Esterla Barreto Cortez, Hayrinés Calderón Fradera, Rafael Acosta Sepúlveda, Emma Beníquez Rivera, Wanda Ramos Cortés, Mabel López Ortiz y nosotras dos, Kamil Gerónimo López y Nélida Rosario Rivera.


Ideas creativas y mucha energía...

De diciembre de 2016 a abril de 2018 fueron 31 reuniones en total las que sostuvo el Comité Especial de Vivencial, el cual ahora ha sido denominado Comité de Capacitación de Líderes. En las múltiples reuniones llevadas a cabo, conceptualizamos cada paso del Vivencial y coordinamos toda su logística. Siempre teniendo presente lo trascendental de esta iniciativa, la cual nunca se había llevado a cabo en la organización. Discusiones enriquecedoras y diversas permitieron enmarcar los objetivos del Vivencial a:

1. compartir las experiencias de las Juntas de los Capítulos a fin de comprender y valorar el trabajo realizado y proyectado;

2. forjar una visión común del rol de los Capítulos a la luz de los nuevos desarrollos de nuestro Colegio;

3. analizar las nuevas tendencias programáticas y orgánicas en función de los diversos Planes de Trabajo de los Capítulos;

4. fomentar el activismo de las Directivas de los Capítulos para la construcción de un nosotr@s profesional que fortalezca al Colegio y al Proyecto Profesional y;

5. propiciar la confraternización y socialización entre los y las integrantes de Capítulos.


Luego de aprobada la propuesta y la asignación presupuestaria por la Asamblea Ordinaria del Colegio, nuestras energías se centraron en la primera sesión del Vivencial. Esta se llevó a cabo del 10 al 12 de febrero de 2017, con la participación de cuatro directivas capitulares: San Juan, Sureste, Suroeste y Noreste, del 10 al 12 de febrero de 2017 en Caguas. En esos momentos las demás directivas estaban pasando por procesos de reorganización o estaban siendo constituidas luego de estar inactivas. Así, luego de esa primera sesión, tocó a las demás vivir la experiencia. Del 25 al 27 de agosto de 2017 en Arecibo, participaron los Capítulos: Central, Metropolitano, Norte, Noroeste y Sur.




Desde el comienzo, el Comité de Vivencial tuvo claro que para ser consecuentes con un proyecto profesional crítico, la metodología a utilizarse no podría ser la tradicional. Por lo que se consideró la aplicación de la educación popular como el fundamento de la metodología a ser utilizada. Ya en este proceso nos sumergimos en ver cada actividad con su intencionalidad y en la constante ruptura de procesos tradicionales para los aprendizajes colectivos. Creamos un diseño que fue mejorado de la primera sesión a la segunda, el mismo se construyó para tres días consecutivos de trabajo con actividades de interacción colectiva e incluso de juegos, en donde el análisis y la reflexión fue una constante.

Las actividades realizadas se titularon siguiendo la dinámica a atravesar y el quiénes la atravesarían, entre los nombres de las actividades estuvieron: Juguemos a conocernos, “Campfire”, Nuestro árbol profesional, Fortaleciendo un nosotr@s, Las Islas del Activismo, Presentación de portavoces, Caja de Herramientas y Sistematización de las Experiencias de los Capítulos. A continuación, detallamos cada uno de los ejercicios.


Juguemos a conocernos, llevó al comité a transformar una mesa de jugar dómino en una ruleta cuya flecha, sumado el azar, dirigían a cada participante a las áreas de: visión, percepción, expectativas, utopías y experiencias. En su turno, cada persona compartió ideas, ilusiones, planes, vivencias, deseos e intereses. Este primer momento, permitió que aquellas Directivas que llegaban por grupos se fueran sintiendo parte de un colectivo más amplio, con una mirada de proyecto de profesión que iba desde la perspectiva personal en cada uno de estos renglones, atravesando el colectivo capitular y nacional, hasta ofrecer una visión de país.


El “Campfire” fue una propuesta del Capítulo de San Juan en el primer vivencial. La idea consistió en salir a un espacio abierto, con mantas en el suelo, en contacto con el medio ambiente natural para compartir sobre los logros y los retos, y también a liberar el agotamiento que la cotidianidad profesional produce. Desde el punto de vista metodológico, la flexibilidad programática dio lugar a una actividad que partía del interés de una parte del grupo. Ahora, desde la educación popular, hacía total sentido, pues dicha oportunidad abonaba a la mística de esperanza y alegría que se construye en procesos de participación intelectual crítica, pero también comprometida con el bienestar emocional de quienes se va haciendo sentir.


El deleite que pudiera sentir cada participante fue rigurosamente diseñado. A esos fines, en lugar de un proceso de aprendizaje monótono, pasivo y con poca imaginación, nos dimos a la tarea de comunicar las ideas fundamentales del Proyecto Profesional a través de metáforas que se anclaran en la memoria y que sirvieran de chispa a creativas apropiaciones del contenido. Así, paso a paso, apoyados por una imagen, presentamos un árbol.



Nuestro Árbol Profesional se tradujo en una rica oportunidad para dialogar sobre nuestro proyecto ético-político profesional. El árbol estaba anclado en un terreno que camuflaba las manos de todos aquellos colegiados y colegiadas que, organizados, en comisiones y capítulos, germinan raíces. La función de estás raíces es proveer estructura sólida al tronco en que ubicamos la Junta Directiva y el personal administrativo. Hacia las ramas, posicionamos los objetivos del proyecto profesional y sus frutos, los derechos sociales que defendemos. El ejercicio concluyó con la presentación de un Sol, cuyos rayos contienen los principios profesionales, así como unas nubes que traen a su paso, nuevas oportunidades y retos para nuestro árbol.


A partir de ahí, cada directiva capitular se retiró a reflexionar desde sus planes de trabajo, cómo se insertan como raíces en ese árbol. La actividad fue un espacio de reflexión para cada cuerpo directivo, que luego resumieron en plenaria el resto del grupo.

Las Islas del Activismo, fue un juego propuesto desde Pueblo Crítico, Inc. Para jugarlo, quienes participaron formaron dos grandes grupos de 15 personas. El juego consistía en un tablero o juego de mesa cooperativo, con seis islas delimitadas; Tierra de las pasiones, El bosque de las Comunicaciones, El Cacicazgo, La Oficina de Planificación, La Telaraña de la Realidad y La Escuela. Cada isla, implicó un reto para cada integrante de directiva. Al zarpar hacia las islas, se encontraron con diversas situaciones que aludían a experiencias ficticias, que encerraban ejemplos de la vida real a los que cada capítulo se enfrenta o podría enfrentar cotidianamente.


La idea tras el juego era reunir los elementos básicos de lo que representa ser un activista profesional, así como equipar dicho aprendizaje con las experiencias reales a las que pueden enfrentarse en la marcha capitular. Ganaba el juego, el grupo que primero consiguiera un equilibrio en todas las islas. Además de los puntos provistos por cada situación resuelta, cada grupo corría el riesgo de perder lo avanzado, al caer en zonas especiales del tablero que suponían un hueco cuyo poder era restar puntos al grupo, afectando así el equilibrio logrado. Los grupos batallaron en cada isla, logrando resolver dificultades, desafíos y retos en cada, mientras fortalecían su capacidad de gestión y respuesta como colectivo, y así también su liderazgo.


La Presentación de portavoces y la Caja de Herramientas fueron dos exposiciones que vinieron a aportar información y a suplir materiales necesarios para que las Directivas Capitulares pudieran llevar la voz cantante de cada una de sus zonas, al interior de estas y con relación a la Junta Directiva del Colegio. Ambas experiencias atravesaron cambios sustanciales entre el primer vivencial y el segundo, a raíz de la reflexión del Comité sobre la práctica. En este sentido, el aprendizaje fue continuo y en ambas direcciones.

Finalmente, la Sistematización de Experiencias fue la clausura que permitió dejar tres puntos suspensivos de qué pudiéramos seguir explorando en ahora y el mañana. A través de un ejercicio de imágenes distorsionadas, a través de las cuales cada persona interpretó un contenido distinto, tuvimos la intención de mostrar el valor que nace de compartir a viva voz, las impresiones que se tiene sobre lo que se observa, que es también lo que es vivido. Con este cierre, dejamos la idea de una metodología descendiente de la Educación Popular, que permite introducir otros modos y formas de abordar lo que se hace y lo que se vive como momentos importantes a rescatar de la historia colectiva, con el fin de mejorar y/o transformar las prácticas a partir de lo que, recordado, analizado, y reconstruido históricamente.


Vale decir que el aprendizaje presentados no solo fue para las directivas capitulares, en el comité también se obtuvo crecimiento. El mismo se dio desde la creación del diseño y hasta la hora de ponerlo en práctica. Incluso, desde las evaluaciones que hizo el comité, los informes redactados y presentados a la Junta Directiva y hasta en la redacción de este artículo.


Merece la pena abonar que, en ambas sesiones del Vivencial contamos con una actividad para confraternizar a través de artículos distintivos de cada zona geográfica. Entre Garitas, brazos gitanos, chicharrón, dulces típicos y quenepas, cada grupo se inspiró para la composición de una décima de colectiva, guiados por la colega Julia Alicea.

El esfuerzo rindió variedad de frutos, así como recomendaciones, que fueron recogidas en las evaluaciones que completó cada Capítulo. De hecho, una de las recomendaciones fue: “tener un espacio para todas las Directivas de Capítulos”.




El Encuentro de Capítulos 2018…

A partir de las observaciones de los Vivenciales de tener un encuentro entre todas las Directivas, el Comité de Vivencial se encaminó a realizar un Encuentro de Capítulos, que se celebró el 7 de abril de 2018, luego que los huracanes Irma y María nos obligaran a posponerlo. Ante dicha propuesta, se repitió el proceso de diseño anclado en la Educación Popular, persiguiendo objetivos de carácter social, emocional, material y también políticos,

● facilitar un proceso de cohesión entre los y las participantes del encuentro;

● refrescar entre las Directivas Capitulares los objetivos y las dimensiones del Proyecto Profesional;

● presentar el plan estratégico a las Directivas de Capítulos con el fin de que lo conozcan, discutan y accionen junto a otras directivas;

● propiciar un espacio creativo de reflexión para promover que las Directivas de Capítulos se apropien del proyecto profesional y llevarlo a su contexto geográfico;

● equipar a las Capítulos con las herramientas necesarias para darle curso a sus trabajos a través de las diversas zonas y;

● ofrecer herramientas que le permita a las Directivas de Capítulos la integración con las comisiones del Colegio.

La planificación de este encuentro fue un gran reto. Se trataba de un grupo más grande, en un evento de un solo día y con una gran agenda que atender. La dinámica grupal se alimentó desde el desayuno, nutrido por el aporte que cada capítulo trajo a la mesa. Iniciamos la agenda, refrescando el árbol del proyecto profesional. Luego, presentamos el Plan Estratégico, publicado luego de haber celebrado ambos vivenciales. El Plan fue presentado a través de una nueva metáfora, gestada por el Comité “La brújula de nuestro andar”. Nuestro plan estratégico tomó forma de brújula, siendo sus coordenadas las metas de plan y sus grados, cada uno de sus objetivos. Al finalizar, nos fuimos en receso de almuerzo.


En dicho espacio de tiempo, se integró la plataforma del facebook Live para que cada capítulo, representado por alguien de su membresía, pudiera narrar la experiencia vivida en el vivencial y cómo había impactado su trabajo como directivas.

Al regresar, retomamos el diálogo sobre el Plan Estratégico, esta vez para reaccionar a él desde las diversas dimensiones de cada ser a nivel personal; emocional, espiritual, mental y físico, y a nivel colectivo; social, cultural, político y económico. El ejercicio incluyó un proceso de redacción personal y luego una expresión colectiva, esbozada en papel de traza de forma creativa. La actividad llevó por título: Yo, nosotr@s y el plan estratégico, y la mejor forma de describirla es que como un espacio de silencios en los que nos detuvimos a pensar en nuestro yo individual y en nuestro yo, en el colectivo, así como en un nosotros. La herramienta base fue la Rueda del Bienestar.


Finalmente, entregamos el Kit de materiales o Cajas de Herramientas, versión actualizada. Un total de nueve cajones con ruedas fueron entregados a cada Directiva. En ellos había, gran parte del material que se ha producido desde el CPTSPR para que cada Directiva pudiera utilizarlos hacia el fortalecimiento de la profesión y de la organización, enmarcándose en las acciones concurrentes a nivel ético y político, que comprometen nuestro quehacer profesional con un Puerto Rico justo y equitativo.


En fin, diríamos que todo lo anterior fue un proceso innovador en más de un sentido. Tener la oportunidad de reunir a los capítulos en una experiencia de días, luego encontrarlos a todos en un espacio breve de tiempo, a partir de sus propios intereses. Era la primera vez, en que ambas tuvimos la oportunidad de diseñar y presenciar la concreción de un trabajo pedagógico para el proyecto profesional. El aprender en el camino, qué significaba echar mano de la Educación Popular para este proceso, nos trajo un sin fin de experiencias de aprendizajes a nivel creativo, lúdico, artístico, orientados al servicio de un sentido ético y político.


Por otro lado, se trató de un comité diverso, lo cual enriqueció el aporte que nos permitió atender diversas expectativas que estaban sobre la mesa, como, por ejemplo; esclarecer el quehacer profesional a nivel de directivas de capítulo, ofrecer un contenido profundo y a la vez digerible, atractivo y que también permitiera inspirar nuevos procesos. Sin duda alguna, los tuvimos y aún rondan las reflexiones detonadas en cada persona que participó de esta experiencia. Nos limitamos aquí a resumir una experiencia que, si bien no termina, se hace tarde para ser contada.


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